Toda una experiencia en solo un libro Palacio de Convenciones de La Habana Imprimir

El mundo empresarial moderno perfecciona su devenir en elementos básicos como la gestión de la información y del conocimiento, o la comunicación, pero principalmente de su capital humano, para encontrar una competitividad que se intensifica  en medio de una crisis global.
En Cuba existen ejemplos evidentes. El Palacio de Convenciones de La Habana, en pleno proceso de perfeccionamiento empresarial, atesora un capital humano para estimar, con 35 años de experiencias en el turismo de congresos. De una plantilla de cerca de 400 trabajadores, unos 50 tienen como único refugio laboral al gigante de los congresos de la nación.

Zoraida Padrón, Oficial de Salas, y Yolanda Hodelín, especialista de fotomecánica, provienen de la Escuela de Perfeccionamiento del Mined, creada exclusivamente para la inauguración del Palacio en 1979, a propósito de la 6.ta Cumbre de Jefes de Estados y de Gobiernos de los Países No Alineados.Con motivo del 35 aniversario de la apertura del Palacio, que ocurrirá el 3 de septiembre venidero, Zoraida y Yolanda fueron entrevistadas:
Según sus percepciones, ¿tener y dedicar todo una vida a un único centro de trabajo no es como leerse un solo libro?
«No —explica Zoraida—. Leí múltiples “libros”: de ciencias sociales, económicas, jurídicas, pedagógicas, deportes; ciencias médicas, científico-técnicas, socioculturales o agropecuarias. Todos ellos son los tópicos a los que en 34 años he tenido que mantener atención como Oficial de Salas. En cuanto al acontecer mundial, me satisface la aprehensión de lecturas que poseo del trabajado en las reuniones realizadas en el centro, en el interior o exterior del país comola III Cumbre Cuba Caricom, IV Cumbre de PetroCaribe, II Cumbre América del Sur-África (ASA, en Isla de Margarita, Venezuela), y más recientemente la II Cumbre de La Celac, entre otros encuentros de gran trascendencia».
Para Yolanda, trabajadora de Palcograf, una de las imprentas más prestigiosas del país y pertene-ciente al Palacio, la lectura de su “libro” fue similar.
«En Palcograf, pese al trabajo abrumador, siempre hemos sido una gran familia. Nos apoyamos entre todos. Existieron jornadas de casi 24 horas, pero las tareas las culminábamos con una sonrisa en los labios. Recuerdo momentos en los que acababa de llegar a mi casa y ya un auto me esperaba en la puerta para regresar, sin importar si era sábado no laborable o domingo, feriado ni fin de año. Para mí el Palacio de Convenciones de La Habana, a lo que tú le llamas mi único libro, es tener la mirada de quien se ha leído la mayoría de las escrituras del mundo».
Con el apoyo de este capital humano, la mayor sede de congresos en Cuba, desde su inauguración ha realizado cerca de tres mil eventos, con la asistencia de casi un millón y medio de especialistas de los cinco continentes. En el 2013 superó el número de congresos en un 27% respecto al año anterior, y para el 2014 prevé similar crecimiento.

 
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